Cómo hizo: el gimnasio cordobés que entró a dos “shoppings” y creció en plena pandemia

Fuente: La Voz – @heedphysique Juan Elías Rossi y Federico Ovelar abrieron su primer local poco antes de la pandemia y hoy suman cinco sedes, dos de ellas en centros comerciales. Entienden los gimnasios como espacios sociales y de bienestar.

Muy afectados por las restricciones derivadas del Covid-19, los gimnasios figuran entre las actividades más castigadas por la pandemia. Aunque ya pueden abrir sus puertas con protocolos, en mayo el sector facturó a precios constantes un 58,6 por ciento menos que en igual mes de 2019 (datos de la Cámara de Comercio de Córdoba), el último año de “normalidad”.

Fue justamente en un gimnasio, entrenando, donde Juan Elías Rossi y Federico Ovelar se conocieron, hace tres años. Y poco después nació la idea de asociarse y poner el negocio propio: en 2019, antes de la llegada del Covid-19, abrieron Green, un gimnasio de 500 metros cuadrados sobre avenida Riccheri.

“Nos parecía enorme y hoy es la más chiquita de las cinco que tenemos”, dice la dupla que logró convertirse en una cadena con presencia en dos shoppings y en plena pandemia.

–¿Estaban en el rubro antes de abrir Green?

–Ovelar: Antes del gimnasio, trabajé en el rubro comercial, y con mi familia también.

–Rossi: Yo vivía en el sur y allí tenía un gimnasio pequeño, siempre estuve en el ámbito fitness.

–¿Siempre tuvieron vocación de ser cadena?

–R: Desde el primer momento tuvimos vocación de ser una cadena. A ese primer gimnasio que abrimos, que se llamaba Green, lo concebimos como una empresa. Llevábamos ocho meses funcionando y por suerte veníamos muy bien, por eso teníamos todos los equipos comprados para abrir una segunda sucursal en avenida Colón. Y llegó la pandemia. Entonces suspendimos el plan y guardamos las máquinas.

–Pero compraron Heed Physique…

–R: Pasó que muchas inmobiliarias estaban al tanto de que buscábamos abrir un local en zona norte y nos seguían acercando propuestas. Así aparece la posibilidad de comprar Heed Physique, en Recta Martinoli. En pandemia y con todo cerrado, arrancamos la negociación con Matías Scopinaro y Paula Martínez, los propietarios.

–Audaces ustedes…

–O: Todo el mundo nos decía que estábamos mal de la cabeza, negociábamos un gimnasio de dos mil metros cuadrados, el cuádruple que el nuestro, que estaba cerrado.

–Pero salió bien…

–R: Logramos una negociación excelente, armónica, en la que los cuatro salimos beneficiados y de hecho seguimos teniendo vínculo de socios.

–¿Creen que la pandemia les abrió oportunidades?

–R: Nos ayudó a buscar posibilidades, porque antes era muy difícil conseguir locales como los que necesitábamos. Estuvimos seis meses buscando para abrir la segunda sucursal, es muy complejo encontrar locales grandes, con estacionamiento, ubicados en avenidas de alto tránsito. No había eso en Núñez o en Martinoli. Cuando vino la pandemia, dijimos “esta es nuestra oportunidad para encontrar lo que necesitamos”.

–¿Qué tamaño mínimo requiere un gimnasio así?

–R: Nosotros buscábamos entre 800 y mil metros cuadrados. Con Fede tomamos la pandemia como una oportunidad porque, lamentablemente, sabíamos que aquel gimnasio que era manejado por el dueño como medio de vida, medio luchándola y en el día a día, quizá iba a desaparecer. Eso no es lo mismo que tener organizada una empresa y decir: viene esto y lo banco seis u ocho meses, porque cuando todo regrese a la normalidad, saldremos adelante de nuevo.

–Apostaron a eso…

–O: Había que tratar de sobrevivir. Sabíamos que el que logra atravesar la tormenta luego juega otro partido.

–¿Pasó ya la tormenta?

–O: Seguimos en una situación en la que hay cierres parciales o los puede haber, estimamos que esto persistirá en lo que resta del año. Pero seguimos apostando a la misma fórmula y a la teoría que teníamos antes de la pandemia, poniendo todo en nuestro negocio y tratando de resistir, porque no es fácil la situación.

–¿Cómo reunieron los fondos para comprar otra marca y crecer en este contexto?

–O: Teníamos ahorros reservados y también acudimos a familiares que nos apoyaron en nuestros proyectos.

–R: El 21 de agosto compramos Heed Physique y a los cinco meses abrimos la tercera sucursal, esa que teníamos planeada y con equipos comprados antes de la pandemia. En Ciudad Gama, sobre Colón 5034. Fue en febrero, y tiene 1.200 metros cuadrados.

–Y ya tienen una cuarta sucursal, ¿no?

–R: A los tres meses de abrir Colón, sumamos un cuarto Heed Physique (ya todas las sucursales operan con esa marca, incluida la primera) en Paseo Rivera. Ese tiene 1.300 metros, mil cubiertos y 300 de terraza.

–Otra oportunidad abierta por la pandemia…

–R: En esa superficie había 10 locales comerciales. Algunos se trasladaron a otros espacios en el Paseo y otros se fueron. Y se generó el espacio. Nosotros apostamos a entrar. Hubo una licitación convocada por el shopping, de la que participó incluso una cadena nacional, y nosotros fuimos los elegidos.

–¿Cómo ganaron?

-R: Creo que se valora nuestro servicio, la calidad de nuestro staff, de la gestión y el público que tenemos, de perfil ABC1.

–O: Ofrecemos una actividad que no es sólo física, es social. Creemos que el espíritu es similar al de un club, en la relación entre el staff y el público, y el público entre sí. Fomentamos mucho esa vinculación, y la gente que viene la valora muchísimo.

–¿Cómo fomentan la red social?

–R: En todas las sucursales tenemos espacios sociales y también actividades, aunque ahora están acotadas por los límites de la pandemia. En la de Colón, incluso anexamos algo que ningún gimnasio tiene: un bar adentro, donde podés desayunar, almorzar, merendar. En lo que hace a ejercicio, la tendencia va hacia el funcional porque el cliente viene a pasarla bien y no sólo a entrenar. Buscan mucho actividades grupales.

–O: No apuntamos a edades, sino que sea para toda la familia, con el espíritu de un club: actividades para el niño, el adulto, el joven, la persona que necesita rehabilitación; toda la familia. La gente busca no sólo hacer actividad física, sino distenderse y socializar. Cuando planteamos el modelo de negocios, decidimos que nuestra competencia es Netflix, el bar de al lado, el restaurante, el entretenimiento en general.

–¿Cuántos socios tienen y cómo funciona el modelo de pago?

–O: Nuestros packs ofrecen una membresía que el cliente compra y le permite asistir a cualquiera de las sedes realizando toda clase de actividades; ofrecemos 50 distintas. En Martinoli tenemos hasta pileta. Es un modelo all inclusive que permite a la gente acudir desde el lugar que le resulte más cómodo cada día.

-R: La cuota promedio es de tres mil pesos, con facilidades y hasta el plan de cuotas Ahora 12. Hoy tenemos cuatro mil socios, pero apuntamos a llegar a los seis mil en septiembre, el mes donde se da el pico, la temporada alta.

–¿Cuántos socios se necesitan para que una sucursal sea rentable?

–R: Debe tener una persona por metro cuadrado. A eso lo logramos en los seis primeros meses por el modelo de gestión y la calidad de servicios. Ahora, con pandemia, rige un aforo del 50 o el 30 por ciento, pero seguimos apostando.

–¿Los seis mil socios de septiembre llegarán con la sucursal de Nuevocentro?

–R: Sí, será la quinta y abrirá ese mes. El shopping hizo una licitación y volvimos a ganar. Estamos ultraentusiasmados con entrar a Nuevocentro, son 1.200 metros cuadrados.

–O: El diferencial será la vista impresionante a la ciudad que tendrá: habrá toda una fila de bicicleta y cardio aprovechando ese gran mirador. Será muy atractivo.

–Y luego de esa, ¿una sexta?

–R: En Córdoba nos hace falta una sede más en la zona de General Paz y en el sur. La de 500 metros cuadrados ya quedó chica. También tenemos propuestas interesantes para otras provincias.

-O: La idea es que la gente tenga en cada zona de la ciudad un gimnasio cerca. También estamos trabajando en detalle el modelo de franquicias, vamos a proponerlas llave en mano. Creemos que este año vamos a abrir alguna. La meta es crecer en Argentina y en el exterior.

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